Qué es esta soledad entre tanto ruido, entre el bullicioso constante del ir y venir de nosotros, de él, de lo vuestro, de aquello. Qué es eso de ti sin estar de mí y de mí sin estar de ti, cuando el nosotros ya era una historia solitaria descrita de principio a fin. ¿Está bien, acaso, el tener que depender de un otro para compartir soledades o al menos aparentar que los vacíos no existen o son moléculas pequeñas tal como los neutrones que giran en un abismo sin nunca ver a los electrones girando también a su alrededor, formando parte del mismo átomo?
Siempre ocurrió así, lo de acompañarse sin tenerse y el tenerse sin acompañarse, el estar por el otro para dejar de estar por sí mismo. Ahora bien, cuál es esa soledad que es la más grande de todas. Será cuando te abandonas a ti mismo, cuando tratas de desprenderte de una realidad que no existe, una imagen inventada para tu perfil de las redes sociales: chico buscando a chico, unmetroochentaytres, versátil, para juntarse ahora mismo en mi lugar o tu lugar o en un bar, me apareces a 216 metros distancia. Tal vez eso es lo más triste de todo, el dejarse solo a uno mismo para vestirse con el corpóreo del Dr. Simi y aparentar ser un otro que nunca se fue, mentirle al niño que llevas dentro, dejarlo encerrado en el baño del colegio para que no lo molestaras tú mismo, que es ahora quien le está haciendo bullying, el que lo está esperando en el pasillo para empujarlo a un rincón y burlarse de sus modos, de su cotona larga y sus juegos de niña.
Dentro de todo el paso del tiempo sigue siendo algo subjetivo, tu realidad diferente a la mía, crearse su propia opinión.
Nada de esto sirve en esta época, todo va girando en espirales de viento, turbulentos y retumbantes, que van desplomando edificios neuronales sin lograr alcanzar las conexiones ni las sinapsis para que digas: sí, has logrado avanzar tres pasos, has logrado subir la montaña escalándola sin bastones y llegaste a las cascadas metafísicas que te transportan a todas esas soledades que se guardan dentro tuyo, sin saber por donde irán los circuitos ni las rutas de todos los trenes que no has tomado, todos los corazones que no te han enviado o peor aún, todos los corazones que te han enviado pero que no los has sabido tomar a tiempo.