lunes, 1 de noviembre de 2010

fragmentos 20


fuimos al borde del mar, a ese lugar que se llama orilla del mar y vimos flotar en medio del vaivén de las olas cómo las cosas de nosotros dos van tan bonito cómo van, tan bonito como podrían llegar a ser y así será.
entre medio de la espuma se escribían pedacitos de la historia que comenzamos abrazados en la mañana y reventando sobre las rocas se lanzaba el te-llamo-cuando-llegue-a-casa y el beso de despedida mientras el tren se detienen en el andén.
te tomo la manito en la parte de la mano que más te gusta, porque por algo sonríes, por algo me dices que te tome fotos con el celular.
y sin darnos cuenta ya éramos dos caracoles, de esos que se pegan bien pegados a las rocas.
Dormimos media hora, despertamos con la cara quemada por el lado izquierdo y la brisa del mar entrando rápidamente por lo pulmones nos susurró despacito que las cosas van bien.

muy bien,

jueves, 14 de octubre de 2010

Regina Spektor-Chile 13-10-2010



Regina:
Por ti me compraré un piano y una peluca pelirroja con rulos y aprenderé a tocar summer in the city, Us y Laughing With para cantarlas todos los días antes de ir a trabajar.

martes, 12 de octubre de 2010

Te elegí antes de conocerte.
Algo en el día (la micro que nunca pasó, el techo mojado, usar el mp4 por primera vez en años en la calle) hizo que se cruzara y sucediera cambiado.
Razones no importan a esta altura de la noche.

tu papá sonriendo al verte asomado un poquito y tu madre cansada con los ojos llenos de lágrimas al mirarte los tuyos.
Tres pujos y un minuto para el primer llanto.
Tres pujos y ya estabas aquí con todos los demás esperándote.


Hoy una nueva vida llegó al planeta Tierra.

sábado, 2 de octubre de 2010

a mi futuro parto


Te debes haber embarazado en diciembre, en medio de las celebraciones de fin de año cuando todos andaban de vacaciones. Al principio debió asustarte un poco, quizá te pilló por sorpresa. Pero cuando ya era evidente porque el vientre era notorio tuviste que apechugar-no-más-po'. Debiste haberle contado a tu pareja primero, que te miró con los ojitos brillantes y un sentimiento entre extrañeza y emoción.
quizás seas adolescente o ya treintona; tu primer hijo o una gran multípara. De todos modos a estas alturas ya te debe haber pateado varias veces en la noche y los antojos de seguro no fueron pocos (aunque en el consultorio te dijeron que no comieras tanto porque ya estabas en el límite de peso).
te lo debes estar imaginando con la ecografía en las manos. "será un(a) gran hombre/mujer", estarás pensando.
Cualquiera sea tu nombre y cualquiera sea el que le pondrás a tu bebé, yo ya estoy estudiando para recibirlo con estas manos que te escriben. Las primeras manos que lo tocarán y verán llorar dando su primer respiro en el planeta. Te lo pondré en el vientre (ahora por fuera) para que hagan apego por harto rato.
seguramente será un(a) gran hombre/mujer.


martes, 14 de septiembre de 2010

el número que no ha marcado, existe.


Dejó sonar el teléfono dos veces por costumbre, con la esperanza escondida bajo la enagua de que fuese alguien equivocado marcando el número equivocado a la casa equivocada.
Pero esta vez sonó más de cuatro veces hasta que levantó el auricular de su teléfono por primera vez en el mes y escuchó el vacio entrando por su oreja derecha, proyectándose por el auricular desde las entrañas de ese aparato y quizás qué conexiones raras en su interior.
Y supo (incluso antes de decir aló) que era la misma jirafa del mes pasado quien la llamaba.
No la dejaba tranquila.
Se le quedaba sin decir nada, con el auricular desde el otro lado del teléfono,sosteniéndolo con su pata, en alguna habitación de Santiago. Nunca le dijo nada. Nunca le respondió. Pero estaba segura que era una jirafa quien la molestaba. Se notaba en su respiración. No era humana, de ninguna forma. Menos de una hormiga o de los pájaros que cantan a las 6 de la mañana fuera de su casa. No.
Incluso se notaba en la forma en que hacía sonar el teléfono antes de contestar. Pero esta vez había sido diferente , había sonado diferente.
Se daba cuenta que la respiración se le oía distinta; la imaginaba pequeña metida dentro del teléfono, toda doblada con el cuello.
Y esta vez sí que fue diferente, porque la jirafa por fin le habló. Finalmente le soltó las palabras que se venía aguantando desde hace 15 meses en cada llamada que le hacía siempre en la madrugada. Le contó lo que tenía adentro, detrás del bazo, rondando pegada a un eritrocito por su vena.
Y ella la escuchó garabatear sus desdichas, su amores y alegrías, sentada en el borde de la cama.
Sintió que se le formaba el nudo en la garganta antes de soltar dos lágrimas y tres cuartos de moco que limpió con el pañuelo que le regaló su hermana.
Hasta que por fin la mamífera infeliz terminó con su discurso de infortunios, volviendo el silencio nuevamente a su oreja. Se sintió en la obligación como ser viviente del planeta de responder con un lamento o una frasecita de ánimo, pero ninguna se le cruzó por la cabeza en ese instante.
Sintió la pena creciendo en su pecho, el ahogo que venía reprimiendo hace tiempo. Nunca antes se había sentido más pequeña, ni que de verdad necesitaba cortarse las puntas secas del pelo.
Intentó sugerir una forma de llevar a cabo mejor las conversaciones de aquí en adelante, juntarse en alguna estación del metro y dejar pasar hasta tres carros si fuese necesario para intercambiar palabras, para abrazarse si es mucho el dolor, pero la jirafa ya había colgado el teléfono del otro lado, dejándola con la palabra perfecta esfumándose entre los labios.
Se quedó allí, en el mismo borde de la cama donde la había pillado media hora antes de contestar el llamado, con la mirada perdida en la pared de su habitación, que ahora le parecía extraña.

Encontró la libreta telefónica escondida en el fondo del último cajón de la cómoda.

sábado, 21 de agosto de 2010

fragmentos 11

esperó una respuesta en medio de la madrugada.
Un sonido al iniciar sesión. Una luz parpadeando, anunciando que en el buzón de entrada había un mensaje.
Que ya no había necesidad de pasearse por páginas en blanco, haciendo clics en las fotografía de los demás, escribiendo cuán precioso van los días en su mundo. porque va más allá de lo que se siente, de lo que se estima. De lo que se dice.
vale más que un comentario en tu muro y más que dos etiquetados después de la fiesta.
es una palabra salida de tus propios labios, un respiro de tu propia existencia.
Una mirada en carneyhueso más que una detrás de la pantalla. agregar amigos en la vida de la puerta hacia afuera, de los que valen realmente la pena.
sentir la lluvia caer en la cara, no observarla detenida en una imagen. te dicen más cosas de las que pudieses leer en el blog del chico que te gusta.
porque el hígado todavía sigue detoxificando los remedios que te tomas para quitar el resfrío, el perro de la vecina aún ladra todas las noches aunque no le den la cena y alguien en el planeta de seguro tiene algo de qué hablar en la madrugada, en vez de perderse por el ciberespacio.

domingo, 8 de agosto de 2010


Nadie se ríe de Dios en un hospital, nadie se ríe de Dios en una guerra.
nadie se ríe de Dios cuando el doctor llama después de unos exámenes de rutina o cuando se hace realmente tarde y los niños aún no han vuelto de la fiesta.
Nadie se ríe de Dios cuando el avión comienza a temblar incontrolablemente o cuando ves a quien amas de la mano de alguien más (y esperasestarequivocado)
Nadie se ríe de Dios cuando los policías tocan a la puerta y dicen "señor, tenemos malas noticias"
Nadie se ríe de Dios en el día que te das cuenta que la última mirada que viste fue un par de ojos llenos de odio: nadie se ríe de Dios cuando se están diciendo sus adioses.















nadie se ríe de Dios, todos nos reímos con Dios



(esperando que ojalá venga) Regina Spektor en Chile, 13 de Octubre 2010

martes, 3 de agosto de 2010

se oye la lluvia caer sobre el techo de la casa.
de alguna forma, desde algún lugar, algo dice que hay vida allá afuera.
que el mundo no termina en estas cuatro paredes (y el techo (y el piso)).
de seguro hay montañas, de seguro hay pajaritos que cantan.
De seguro estás tú mójándóté bájó lá llúvíá, ý lás gótás té rébótán én lá cábézá.
se deslizan por tu cara y llegan a tus labios, recorren tu cuello y siguen metiéndose por entre medio de tu ropa ya toda mojada.
algo dice que estarás detrás de la puerta cuando la abra, o que estarás mirando tras la ventana al correr la cortina para darle paso al-mundo-fuera-de-la-burbuja
donde caminamos, donde reímos, donde nos mojamos y donde nos quedamos callados para luego decir lo primero que se nos venga a la mente.
aquí, dentro-de-la-burbuja, no llueve. no se ríe, no se camina más allá de 6 pasos, no.
Aquí, dentro-de-la-burbuja se cae y se llora, se piensa y guarda, se calla y se ahoga.
se ahoga.
se ahoga