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viernes, 21 de diciembre de 2018

Cartas a Horacio XXIII

Evento bioquímico cerebral (a.k.a sueño) Número 5.050


Eran las tormentas de arena lo que se reverberaba a los lejos.

Miraba por la escotilla y las recetaba claramente. Era el huracán que habían profetizado, el que duraría 600 años.

Yo tomaba mis neuronilas y me posaba en la cuadrícula.

Esperé apaciguado el finiquito de este multiverso.

sábado, 8 de diciembre de 2018

Cartas a Horacio XXI

Ya no te acreciento ni te reverbero, Horacio. 

Ni me acuerdo de tu Juliana, ni de esa posible forma que tienen tus vientos y tus maneras. No me retuerzo en las noches indagando en un escenario donde tus manos agarren mis tentáculos con fuerza.

No almuerzo mollejas en un establo, nunca más.


miércoles, 5 de diciembre de 2018

Cartas a Horacio XVIX

Horacio, ay Horacio.

Eres como el asteroide 12xw, que aparece en nuestro sistema interplanetario cada tres milenios.

Te incrustas en mi retina cada 6 sinapsis neurobióticas, y me plasmas en todas las dimensiones. Yo que intento persuadir el tiempo, regirme por los incrementos básicos como un electroplutónico que soy.


Te había escotado en un residuo y allí teterabas.


Te había revuelto como dislentes y recobrabas un huslito.


Pero sobre todo Horacio, cuando regreso a la cápsula como un abarrote despreciado, me tomas desprevenido como el asteroide en cuestión, 

Todo el santo púlpito se me estremece.


domingo, 2 de diciembre de 2018

Cartas a Horacio XVII

Recuerda que eres una ínfima parte de este todo:

Un punto en el espacio, sin arriba y sin abajo.




martes, 27 de noviembre de 2018

Cartas a Horacio XVI

Ayer me aconteció algo de lo más elucubrante.

En una conferencia con una edónea Polinésica, después de una sentida traslación de quarks, comenzamos a parlotear sobre los orígenes del cosmos: cuan hilarante fue el big bang y cómo es ahora un multiverso de referencias . 

Después de un par de copas de Garnacha en la estación Esperanza, paseamos por la alameda de baobabs. Ella quiso tomarme el tentáculo, yo se lo cedí . Con su culebra apoyada en mi regazo me transmitió lo mucho que estaba soslayada con una señal de los confines. Una señal de lo más inadhesible, difícil de tansgredir . Mis corazones dieron un pálpito, al acomodarnos en el desierto 198, para postergar el solsticio de Aries. 

Mi titubeo no fue menor al considerar la enana roja y preguntarle a la polinésica: ¿cómo dislumbras a esa señal de feroces facciones?

Y la desdichada refracciona: la dislumbro como uno de esos seres que aparecen en los bytes almacenados en los discados. Los que nos ubican en las sesiones del Origen Civil. Lo sentencio como un humano, como un tal Horacio de un cosmos remoto.


Mi titubeo fue el más recóndito de la postre Iberoneptuniana.


lunes, 26 de noviembre de 2018

Cartas a Horacio XV

El parlamento de estados no independientes declaró ley bobánica desde mañana. 

No más escenografías Horacio, es el fin de la era de la onírica metafísica .

Ahora no habrá necesidad de iniciar conexiones: las larvas tendrán el implante subglobuloso en el grupo tetraédrico. Las larvas del futuro no tendrán que lidiar con anémonas ni con las pesadillas de la era actual. 


¿Qué será de nosotros Horacio? 


domingo, 25 de noviembre de 2018

Cartas a Horacio XIV

Sé que en una noche como ésta,

en un desierto como éste,

con estas lunas alumbrando el cielo oscuro y las supernovas orbitando en el infinito,

tuviste que estar tú también, Horacio, en tu mundo, con tus lamentos y tus flores, soñando con el regocijo de esa plenitud, de hallar un atisbo de referendo en ese desierto, con los cansados tornados, construyendo tu transmisor electromagnético en ese afán de dejar una señal a la postre.

Y en ese desierto no habitaba ninguno, porque el desierto era tu mundo entero. 

Así te imagino Horacio, con tinieblas y melancolía, con contemplaciones y calaveras.




domingo, 28 de octubre de 2018

Cartas a Horacio XII

Redescubrí tu señal primitiva. 

Succioné ese mensaje una velada completa. Aún palpita ese recorrido de intestinos por todas partes.

Estoy seguro que algo nos falta por etiquetar, Horacio. No pudiste más que nada aparecerte de lejos, en un suspiro del tiempo, en un pliegue de esta cuerda, 

solo 

por

error

Tan 

solo

por un nanométrico 

error.





Cartas a Horacio XI

Evento bioquímico cerebral (a.k.a sueño) Número 2.893: 


Venías y me decías: tenemos que sintonizarnos por lo menos una vez cada equinoccio. La Luz de la enana roja teñía todo dorado, tus aletas doradas, tu voz dorada, tu rehaticia dorada.






lunes, 20 de agosto de 2018

Cartas a Horacio X

No reviento ni un milenio más, Horacio. Esa ausencia de no poder coexistir en esta cuerda, ya porque algunos  clones me dicen que eres producto de los desvaríos de las escenografías, ya porque quizá te convertiste en polvo de estrella en el binario pasado, ya porque los años luz que nos separan no nos permiten interconectar todo esto que planifico incorporarte.


Porqué, porqué Horacio. Si me lanzaste esa señal, con tal impacto en mis esquemas, con todas las anhelantes que aún me perduran en las noches, con las cabezas recostadas. 

Infinitas veces repaso esa secuencia con sus luces, tu mirada de Horacio, tu sonrisa de Horacio. De haber  acontecido que aceptaras la invitación de viajar por el cosmos, en las naves que entrega el gobierno, por tan solo un billón de años.


Nunca respondiste a mis señales.


domingo, 1 de abril de 2018

Cartas a Horacio IX

Es tan retorcido cuando los clones de las calles, sin si quiera percatarse de tu existencia, te consideran y exclaman:


“Oh, pero qué elocuente vas en estos circuitos!”


Y yo interpreto: No chuchuques, parásito con tres escamas rotas.