Ella pregunta algo así:
-¿Dónde va ubicado aquello que está tan bien colocado que por más que se mueva, no se corre, no se cambia ni se molesta en corregir sus errores o a lo menos pida disculpas cuando es realmente necesario?
Lo dice en voz alta para que le escuchen, pero nadie le responde. Pareciese como si se la pasara hablando sola por la vida, o como si usara manos libres todo el día, incluso si no le quedara carga en el celular. Como si su presencia fuese tan volátil como una pelusita dando vueltas por el aire.
Y vuelve a preguntar de nuevo algo sin sentido, que es mejor que quedarse callada, porque cuando se calla se piensa, y cuando se piensa se recuerdan cosas, y cuando se recuerdan cosas da pena, y la pena te hace llorar.
Llorar en la mesa no va a lugar, porque en la mesa se come, o se estudia o se ponen los codos sobre ella luego de comer o estudiar. Entonces va: ¿cómo es el momento cuando se van las cosas que quieres y se siente mal por lo que está por dentro y ves como todo lo que alguna vez quisiste ya se va por la puerta de la cocina, más lejos de lo que debería estar a estas alturas y se va, se va, se va, para no volver, no vuelve, no vuelve, no vuelve y se va?
Calla, piensa, recuerda, pena y llora en la mesa (donde supuestamente debería estar comiendo)
domingo, 27 de julio de 2008
sábado, 26 de julio de 2008
L.o.c.p.p.q.d.
Las ovejas cuentan personas para quedarse dormidas
(y a las hormigas les sobran razones para moverse de aquí para allá todos los días)
(y a las hormigas les sobran razones para moverse de aquí para allá todos los días)
domingo, 20 de julio de 2008
mar y posa

Mariposa que vuela por sobre los momentos, hacia acá y hacia allá.
Mariposa que se pierde entre recuerdos y vuelve a volar lejos donde no la puedan alcanzar esos que se la comen (¿los sapos comen mariposas?)
gusano que se enrolla y se transforma en mariposa, mariposa que vuela, que vuela sobre tu cabeza, mariposa que se posa en tu cabello y se mimetiza en esa escena, para disecarla en una caja de vidrio, atravesada por una aguja y así ir a echarle un vistazo cuando sienta mariposas en el estómago, o las uñas no me alcancen para saciar el apetito.
lunes, 14 de julio de 2008
verdad condicionada
Siempre he tenido el miedo de despertar un día en la mañana y que me digan que todo lo que viví fue solamente una mentira, y que todo lo que alguna vez creí que era cierto no es más que una verdad condicionada por unos que se creen superiores a uno JA!.que desde el café con leche, hasta las cosas que leo, el camino que recorro a casa y los miedos que tengo son producto de una especie de dominación llevada a cabo por individuos soberbios y deshumanizados.O que el mundo de verdad está en los sueños, cada vez que cierro los ojos y me lanzo a volar por un barranco o le tomo la mano a alguien al que no me atrevo ni a hablar en la vida "real". Y que ese mundo "real" es solamente el escenario alternativo donde se ponen a prueba un montón de otros sentimientos y vivencias anexas a lo que REALMENTE debería ser.Lo más diabólico de todo es que ese miedo no es tan remoto ni absurdo de existir. y qué quizá la verdad está tan oculta que ni aunque se lo explicara con dibujitos a mi sobrina lo lograría entender, porque significaría romperle lo que ella tenía entendido como una vida normal (eso de ser bailarina y doctora cuando grande) y llena de felicidad. Y que la felicidad nunca se ha de alcanzar con excesos sino más bien que con las cosas más simples que te puedas imaginar.Es como decirle a Pinocho, que toda su existencia creyó que era un muñeco de carne hueso, que no es más que un montón de palitos de helado articulados con chinches (y que el hecho de crecerle la nariz cuando miente no es para nada una cualidad muy cercana a la de un homo sapiens sapiens niño).Pero para eso hay que aprender que nadie es superior a ninguno, y que las cosas que parecen más importantes en realidad son las más banales, pero aún perdemos el tiempo en prestarles importancia porque nos gustan y se nos hace difícil imaginar nuestro día a día sin ellas.Que al fin y al cabo todos somos polvo de estrellas, todos vamos a terminar en un montón de huesos siendo devorados por gusanos y en esa instancia no hay diferencia, por que en esencia somos todos iguales. Pero claro, es agradable reírse de la nariz grande del tipo de ahí,o que mira esa mina que shula se ve, o yo quiero llegar a ser así de popular o millonario, puesto que nos hace sentir más grande.y es ese afán de poder, de sentirse superior, de ser un seudo dios en miniatura es la que nos hace pasar a llevar a los demás, lo que nos hace querer patear en el piso al que tiene la nariz más fea, o al que se equivoca más veces (ya te quiero ver comido por los gusanos ).En fin, la verdad está metida por ahí dentro cerca del páncreas o la vena braquiocefálica derecha y es propia de cada uno que la busca, la encuentra y la hace suya: Nadie es lo suficientemente poderoso como para hacerte creer en lo que tú no quieres...espero.
sábado, 12 de julio de 2008
ashu
Se saltan los charcos de agua para no pisarlos, porque si se pisan se mojan los zapatos y si se te mojan los zapatos se enfrían los pies cof cof ashú. no quiero eso para mí.
Se saltan los charcos de agua corriendo uno al lado del otro, cada uno en su órbita invisible que recorre solamente una circunferencia perfecta de un radio no muy extendido teniendo de centro a TI.
Esos recuerdos no eran seguros todavía oculto.
Se saltan los charcos de agua corriendo uno al lado del otro, cada uno en su órbita invisible que recorre solamente una circunferencia perfecta de un radio no muy extendido teniendo de centro a TI.
Esos recuerdos no eran seguros todavía oculto.
domingo, 29 de junio de 2008
Vacaciones
Decidieron salir a penas el niño terminara sus clases, la pruebita de la célula, la de la tabla del doce y la del cat is under table. Lo venía planeando con su esposa hace meses, juntando el dinero suficiente para recorrer todos los lugares que se les ocurrieran y marcando en el mapa aquellos sitios que eran imprescindibles visitar: el borde de la playa, que marca el límite de la arena con el mar, esa que se llama orilla de la playa. Un árbol con otro, y otro y varios más, árboles de verdad, con hojas de verdad, madera de verdad y ramas de verdad, todos juntos en eso que se llama bosque. Animales JA, animales sueltos, algunos volando, otros nadando, unos pocos arrastrándose y la mayoría corriendo de un árbol hacia otro, y otro y varios más (en el bosque).
La mujer estaba aburrida de contar númeritos de manera correcta, sin agregar ni uno más como lo hacía su compañera de trabajo, y luego se metía los numeritos al bolsillo sin agregar ni uno más como lo hacía su jefe. Cansada de meterse al metro apretada, medio peinada y con tapa ojeras porque la noche anterior el niño se había desvelado por la historia de un hombre sin cabeza que le contó un amigo, que viene todas las noches a la casa de un niño y toca la puerta tres veces mamá, así toc toc toc, y si no le abres y le das azúcar te corta la cabeza, mamá, al otro día amanezco sin cabeza, no quiero quedarme sin cabeza mami, me lo contó el Melo, me dijo que a un compañero de un primo de un tío lejano de su papá le había pasado, mami. Esas cosas no son verdad ,amor, la gente sin cabeza simplemente no camina, ni golpea la puerta tres veces ni pide azúcar. Y para qué querrían azúcar, para llevárselas a la tumba y tomarse una taza de café endulzada ?, porque no le echan sacarina o esas cosas que endulzan en vez de andar molestando a la gente en la madrugada tocándole las puertas cuatro veces. tres veces mamá, las veces que sean mi amor, ahora ve a dormir que mañana tengo que contar númeritos correctamente, no como mi compañera de trabajo, la Estéfani, esa maraca conchetumare siempre se roba la plata, y se come al don Víctor que también se roba plata el viejo de mierda. No digas tantas groserías mi amor, que el niño puede escuchar por la chucha. Pero ya el niño se había ido a acostar.
El hombre estaba desesperado por unas vacaciones en paz, lejos del taco de lunes a viernes, para llegar la mayor parte de los días atrasado al trabajo, pasar la tarjetita de todas formas y siempre colocando la hora de ingreso diez minutos antes, total hasta el jefe llegaba atrasado y de ahí a la oficina a mandar correos frente al computador tomándose un café bien cargado para que no se le cerraran los ojos del sueño, porque la noche anterior había tenido pesadillas. La misma pesadilla de siempre, que llegaba tarde , como siempre, al trabajo y el jefe lo despedía, entonces sacaba el cuchillo mantequillero con el que se había echado paté en el pan en la mañana antes de salir y se lo entierra en el nervio coxofemoral al viejo de mierda que se desangra en 15 segundos. ajajá por viejo de mierda le pasó, y cuando iba a matar a todos los del departamento a cuchillo-mantequillerazos se despierta por el "que también se roba plata el viejo de mierda" de su esposa y no digas tantas groserías mi amor, que el niño puede escuchar por la chucha. Pero ya el niño se había ido a acostar.
El niño estaba cansado de ir a la escuela, donde nadie lo tomaba en cuenta, sólo le hablaban para pedirle la tarea que no habían hecho y él sí , porque era el más aplicado de la clase. Más cansado aún del niño que siempre lo molestaba y le decía que tenía la cabeza redonda, te voy a acusar a mi papá y mi papá te va a pegar, uui el mariquita me va a acusar con su papá. Cansado también de Melo que siempre le inventaba historias, mi mamá dice que esas historias son de mentira, los bebés muertos no vuelan ni los hombres con cabeza golpean las puertas por azúcar. Pero aunque su madre le decían que eran mentira nunca podía dormir tranquilo porque pensaba que le tocarían así toc toc toc la puerta, me lo contó el Melo, me dijo que a un compañero de un primo de un tío lejano de su papá le había pasado, mami. Y la mami siempre le daba excusas que no le servían para calmarse, pero que le aburrían y daban sueño así que se iba a acostar escuchando antes el "no como mi compañera de trabajo, la Estéfani, esa maraca conchetumare siempre se roba la plata, y se come al don Víctor que también se roba plata el viejo de mierda" de la madre y el no digas tantas groserías mi amor, que el niño puede escuchar por la chucha. Pero el niño ya había escuchado.
Así que cuando llegó el día, todos con su mejores sonrisas y las maletas mejores hechas del mundo, con lo justo y necesario para los 7 días de vacaciones, se subieron al auto, no para ir al taco de lunes a viernes sino para lanzarse a su destino planeado por meses para descansar y respirar aire puro. Manejaron por 6 días y 6 noches y no encontraron playa ni bosque alguno. Sólo un taco enorme que avanzaba lentamente en una carretera repleta por millones de personas desesperadas por salir 7 de días de vacaciones planeadas por meses para descansar y respirar aire puro.
Cuando estuvieron al séptimo día de vuelta a casa, patearon las maletas agarrándolas a chuchada limpia y prometieron no volver a salir nunca más de vacaciones.
La mujer estaba aburrida de contar númeritos de manera correcta, sin agregar ni uno más como lo hacía su compañera de trabajo, y luego se metía los numeritos al bolsillo sin agregar ni uno más como lo hacía su jefe. Cansada de meterse al metro apretada, medio peinada y con tapa ojeras porque la noche anterior el niño se había desvelado por la historia de un hombre sin cabeza que le contó un amigo, que viene todas las noches a la casa de un niño y toca la puerta tres veces mamá, así toc toc toc, y si no le abres y le das azúcar te corta la cabeza, mamá, al otro día amanezco sin cabeza, no quiero quedarme sin cabeza mami, me lo contó el Melo, me dijo que a un compañero de un primo de un tío lejano de su papá le había pasado, mami. Esas cosas no son verdad ,amor, la gente sin cabeza simplemente no camina, ni golpea la puerta tres veces ni pide azúcar. Y para qué querrían azúcar, para llevárselas a la tumba y tomarse una taza de café endulzada ?, porque no le echan sacarina o esas cosas que endulzan en vez de andar molestando a la gente en la madrugada tocándole las puertas cuatro veces. tres veces mamá, las veces que sean mi amor, ahora ve a dormir que mañana tengo que contar númeritos correctamente, no como mi compañera de trabajo, la Estéfani, esa maraca conchetumare siempre se roba la plata, y se come al don Víctor que también se roba plata el viejo de mierda. No digas tantas groserías mi amor, que el niño puede escuchar por la chucha. Pero ya el niño se había ido a acostar.
El hombre estaba desesperado por unas vacaciones en paz, lejos del taco de lunes a viernes, para llegar la mayor parte de los días atrasado al trabajo, pasar la tarjetita de todas formas y siempre colocando la hora de ingreso diez minutos antes, total hasta el jefe llegaba atrasado y de ahí a la oficina a mandar correos frente al computador tomándose un café bien cargado para que no se le cerraran los ojos del sueño, porque la noche anterior había tenido pesadillas. La misma pesadilla de siempre, que llegaba tarde , como siempre, al trabajo y el jefe lo despedía, entonces sacaba el cuchillo mantequillero con el que se había echado paté en el pan en la mañana antes de salir y se lo entierra en el nervio coxofemoral al viejo de mierda que se desangra en 15 segundos. ajajá por viejo de mierda le pasó, y cuando iba a matar a todos los del departamento a cuchillo-mantequillerazos se despierta por el "que también se roba plata el viejo de mierda" de su esposa y no digas tantas groserías mi amor, que el niño puede escuchar por la chucha. Pero ya el niño se había ido a acostar.
El niño estaba cansado de ir a la escuela, donde nadie lo tomaba en cuenta, sólo le hablaban para pedirle la tarea que no habían hecho y él sí , porque era el más aplicado de la clase. Más cansado aún del niño que siempre lo molestaba y le decía que tenía la cabeza redonda, te voy a acusar a mi papá y mi papá te va a pegar, uui el mariquita me va a acusar con su papá. Cansado también de Melo que siempre le inventaba historias, mi mamá dice que esas historias son de mentira, los bebés muertos no vuelan ni los hombres con cabeza golpean las puertas por azúcar. Pero aunque su madre le decían que eran mentira nunca podía dormir tranquilo porque pensaba que le tocarían así toc toc toc la puerta, me lo contó el Melo, me dijo que a un compañero de un primo de un tío lejano de su papá le había pasado, mami. Y la mami siempre le daba excusas que no le servían para calmarse, pero que le aburrían y daban sueño así que se iba a acostar escuchando antes el "no como mi compañera de trabajo, la Estéfani, esa maraca conchetumare siempre se roba la plata, y se come al don Víctor que también se roba plata el viejo de mierda" de la madre y el no digas tantas groserías mi amor, que el niño puede escuchar por la chucha. Pero el niño ya había escuchado.
Así que cuando llegó el día, todos con su mejores sonrisas y las maletas mejores hechas del mundo, con lo justo y necesario para los 7 días de vacaciones, se subieron al auto, no para ir al taco de lunes a viernes sino para lanzarse a su destino planeado por meses para descansar y respirar aire puro. Manejaron por 6 días y 6 noches y no encontraron playa ni bosque alguno. Sólo un taco enorme que avanzaba lentamente en una carretera repleta por millones de personas desesperadas por salir 7 de días de vacaciones planeadas por meses para descansar y respirar aire puro.
Cuando estuvieron al séptimo día de vuelta a casa, patearon las maletas agarrándolas a chuchada limpia y prometieron no volver a salir nunca más de vacaciones.
domingo, 22 de junio de 2008
Señora Esperanza
La esperanza se pierde cuando la dejamos suelta en este mundo de desencantados, como mi sobrina se pierde en el supermercado cuando la suelto de la mano.
Es mejor guardarlas donde no se puedan ir de un día para otro: en las ganas de creer que las cosas pueden salir bien.
Y las junto con un montón de otras esperanzas más que de a poco he ido perdiendo, pero aún me quedan las suficientes como para decir que no es tan difícil cambiar el mundo.
Es mejor guardarlas donde no se puedan ir de un día para otro: en las ganas de creer que las cosas pueden salir bien.
Y las junto con un montón de otras esperanzas más que de a poco he ido perdiendo, pero aún me quedan las suficientes como para decir que no es tan difícil cambiar el mundo.
jueves, 5 de junio de 2008
siluetas desconocidas
Cinco.
El madre, la padre, el hermano, la prima pequeña y el nuero.
Normales.
Bastante normales.
Tan
El madre, la padre, el hermano, la prima pequeña y el nuero.
Normales.
Bastante normales.
Tan
Normales
que
era extraño.
Vivían en una casa normal, tenían una vida normal.
Las paredes marcaban el límite de su territorio, de lo que eran con lo que fueron y lo que podrían llegar hacer, del ahora con el antes y el después.
Nunca recibían visitas y cómo se te ocurre que saldrían a la calle.
El madre limpiaba el mueble, el sofá, el espejo, los lápices y tenedores. La padre veía refrigerador. El resto se dedicaba a dar saltos por el techo sin hacer ruido alguno. Los días pasaban uno tras otro, como el trozo de papel higiénico que viene antes del que saqué recién cuando fui al baño.
Un día como cualquier otro ocurrió el desastre. Mientras el madre limpiaba, la padre veía refrigerador y el resto daba saltos por el techo, tocaron la puerta. Al comienzo nadie dio el más mínimo gesto de asombro, pues pensaron que la prima pequeña había pisado mal y había caído al suelo (como era costumbre).
Tocaron de nuevo, entonces se dieron vuelta a regañar a la prima pequeña para que aprendiera a dar buenos saltos. Asombráronse cuando la vieron dando brincos perfectos cerca de la lámpara.
Tocaron nuevamente, más fuerte y más largo. Todos corrieron a la ventana para ver quién tocaba fuerte y largo. Vieron una silueta desconocida parada en la puerta de la calle.
Entonces los tres del techo al suelo. El madre tira el paño y la padre apaga el refrigerador.
Comienzan a correr gritando por ayuda. Rompen todo lo que tenían, destrozan los muebles, los cuadros y golpean los espejos.
La silueta desconocida lanza un sobre sobre un montón de otros sobres que se han ido acumulando con los años en el jardín.
Se va.
Adentro se comienzan a calmar. Pasaron tres días y ya todo estaba normal. Limpiando tenedores y espejos, viendo en el refrigerador algo interesante y dando brincos más silenciosos sobre el techo. Con la diferencia de que ahora habían comprado una alarma para siluetas desconocidas, así no tendrían que armar tanto alboroto si es que vuelve a aparecer otra.
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